domingo, 29 de noviembre de 2020

Mi despedida a Best Buy

El encargado de garantías estaba molesto conmigo de una manera que yo admiraba. Best Buy se va de México (quizás ayudé un poco). Él se va a quedar sin trabajo, es un hecho y lo sabe. Y, sin embargo, su molestia nacía de la lealtad a su trabajo, un trabajo que lo estaba dejando deseándole buena suerte y olvidándose de él para siempre.

Cuando llegué, llegué con la apuración de que la tienda siguiera abierta, la noticia de que Best Buy cierra en México se dio apenas en esta semana. Google decía que sí, pero lo comprobé hasta que pude estar en la parte alta del estacionamiento. Desde abajo no se ve la puerta ni se veía ninguna luz (eran cerca de las 8 de la noche)


Best Buy Galerías

Di toda la vuelta, porque en tiempos de pandemia, la única entrada habilitada es la del lado de adentro del mall. Una fila, un termómetro en el cuello y gel antibacterial para entrar al mall. Una escalera eléctrica, otra fila, otro termómetro y otro chorrito de gel para entrar al Best Buy. Y otra fila para ser atendido en atención a clientes.

Mi audífono se acababa de romper un par de días antes, un Jabra Style que me había costado muy bien porque necesité invertir el algo bueno porque los económicos me hacían batallar más de lo que me ayudaban. Hay más caros, claro, pero lo que necesito es un equipo que cumpla con el trabajo y este lo hacía aceptablemente bien.

Ya en los detalles, el audífono en realidad no se había roto, era el plástico que te permite mantenerlo en el oído. Para asuntos prácticos, el audífono ya no me servía.

¿Por qué estaba en atención a clientes por un plastiquito roto? Porque la primera vez que compré un audífono en Best Buy, me vendieron una garantía extendida (no barata) con la promesa de que si algo les pasaba a mis manos libres me los cambiaban (hasta una rotura). Una promesa a la que le vi mucha utilidad porque los uso prácticamente todo el día. La única desventaja que yo le veía era que también se me han perdido, en este caso los dos años de garantía se me iban a la basura, pero arriesgado como soy, la tomé con mis primeros audífonos y con los siguientes también. Ya había aplicado un cambio por unos Plantronics que sí dejaron de encender y por otros Jabra que se escuchaban demasiado bajo de volumen. Estos últimos se cambiaron por la garantía de los primeros días porque de por sí, salieron malos. Sin embargo, volví a comprar del Jabra porque con la pandemia, no tenían surtido.

Este amigo y yo perdimos la amistad (que nunca existió) en el momento que me negó algún derecho. Con algunos tecnicismos, me explicó garantías de descomposturas y garantías de accidentes, la obligación de reparar o de hacer cambios físicos, la diferencia de llegar en la primera semana, los primeros 14 días, en el primer mes o en los primeros 90 días. La diferencia con los aparatos de más de mil pesos o los aparatos de más de tres mil pesos. Pero para fines prácticos, la garantía de Best Buy, de ninguna manera me respondería por un plástico roto ya que el equipo sí funcionaba.

Yo no lo odiaba. Primero que todo traté de ser razonable. La realidad es que sí funcionaba, pero no servía. Unos manos libres que no te permiten usarlos con las manos libres deja de servir como manos libres. Él no salió de su razón, sentí que no escuchaba: “Si su aparato está funcionando, no lo puedo atender” me dijo.

Se estaba volviendo algo retador, mi yo interior sonreía con lo que se me estaba ocurriendo, algo en mí no lo quería hacer, pero un reto es un reto y así se lo mencioné:

“¿Me estás diciendo, que si salgo de la tienda y en 5 minutos regreso y los manos libres no funcionan, sí me los cambias?”

Me quiso sacar otras palabras “¿Qué me está diciendo?”

“¿Nada, los manos libres, así como están no me sirven, pero no me los puedes cambiar a pesar de que compré la garantía extendida que según tus vendedores haría que me los cambiaran si ya no me funcionaban, porque a tu modo de ver no están descompuestos, pero si vengo y no funcionan; no hay problema y sí me los cambias?”

“Señor, si estuvieran descompuestos sí se los cambiaría”

Explicación gráfica
Explicaicón gráfica

No tomé el tiempo exacto. Pude haber ido a otra tienda, el Forum Tlaquepaque me queda más o menos de camino y allá podría haber aprovechado la nueva información, pero, 5 minutos después estaba de nuevo en la fila de atención a clientes y con unos manos libres que, además te tener roto el plastiquito de sujeción, no se escuchaban (soy técnico en electrónica, soy muy terco, los manos libres ya se me habían desarmado una vez por accidente, siempre cargo una multiherramienta Victoirnox conmigo y cortar un cablecito de una bocina no requiere de grandes habilidades).

Él lo dijo y mi soberbia me pedía a gritos que ahí mismo y con ese mismo empleado lo resolviera ¿Quién era yo para negarme?

El hombre estaba molesto conmigo, y en serio que yo admiraba su lealtad a una empresa que lo estaba dejando a su suerte. Pero también tuvo que ver que él se lo tomó personal.

Se tardó cerca de 2 minutos girando el aparato por todos los lados posibles, si hubiera insistido un poco más hubiera encontrado la cuarta dimensión. Encendió su celular y trató de utilizarlos para comprobar mi versión de que no se escuchaban y se metió a un cuartito detrás del que salió un par de minutos después.

Estoy seguro de que su corazón no latía de manera normal, su quijada batallaba para no quedarse trabada, su respiración debía ser controlada para cumplir con la amabilidad que se le debe a todos los clientes, incluso a mí. Mi cinismo, desvergüenza, tranquilidad y reto en la mirada eran algo que habían venido a manchar su día perfecto. Pero ahí estábamos, él con una obligación que me había confesado 5 minutos antes y yo con un derecho que me había ganado por haber pagado una garantía que aumentaba 25% el valor de mi compra. Los 2 con su razón, pero esta vez se cumpliría la mía. A veces, así es la vida. Pero él se lo buscó.

Los protagonistas

Epílogo:

En realidad, el karma siempre encuentra un camino. Cuando mi amigo estaba en el trámite de la devolución, vio que mi factura era en realidad la de la última devolución que me habían hecho hace 4 meses “si no trae el ticket o la factura correcta, no le voy a poder atender” me dijo, supongo que ya más tranquilo. Piensen lo que piensen, no le restregué en la cara que yo había ganado, era su chamba y yo lo entendía.

“En eso tienes razón, me vine de carrera y creí que traía la factura correcta, deja traer la que debe ser. Sí voy a tener que venir otro día.” En realidad, aquí no había punto de discusión, sí entiendo que el comprobante de la compra es indispensable para cualquier reclamación y el que yo llevaba era equivocado.

Ya en la oficina, busqué por qué y encontré 3 comprobantes del mismo día. En uno, yo compré un nuevo Jabra Style, en el otro, me hicieron la devolución del que no se escuchaba, y en el tercero, tengo otra devolución por el que compré ese mismo día, no debí haberlo comprado, me lo iban a cambiar. Lo malo es que la devolución también incluye devolución de la garantía extendida. Mi memoria no alcanza para estar seguro cómo estuvieron los trámites, pero estoy pensando que la devolución de la garantía extendida invalida mi derecho que defendí tan estoicamente.

Un alambrito viene a darle un poco de funcionalidad a mis manos libres mientras decido qué voy a comprar ahora. En mi oficina-taller no tengo ningún problema, pero en realidad no lo voy a usar todo el tiempo como hacía antes (la reparación fue algo bastante sencillo como podrán imaginar).

Quizás, como podrían pensar otros, lo merezco.

A veces, así es la vida.

sábado, 10 de septiembre de 2016

La familia

Hoy se convoca en todo México a lo que parece será una gran marcha "por la familia"
Esto y la forma de promoverlo y de rechazarlo está encendiendo un debate de sordos y ciegos y está polarizado a nuestra sociedad.
Un hecho es que la comunidad homosexual ha venido ganando derechos para que se les trate como a los demás sin importar sus gustos o su estilo de vida.
La suprema corte ya falló que es inconstitucional negarle a alguien el derecho al matrimonio.
Cito el inciso 1 del derecho humano #16 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos:
"Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio."
#porlafamilia
Hecho: Todos los que fuimos criados dentro del amor de una familia deseamos que todos tengan una suerte parecida.
Realidad: Un gran porcentaje de seres humanos crecen en familias disfuncionales o sin familia.
La familia disfuncional se caracteriza por la falta de igualdad y armonía o por el abuso de unos miembros hacia los otros. Si hay respeto y apoyo mutuo, si se procura el desarrollo y la realización de cada uno de sus miembros: ya se puede hablar de una familia aunque siendo estrictos, habrá quien necesite ver un matrimonio y/o consanguinidad. Pero es un hecho que el ser fundada por una pareja de heterosexuales no es ninguna garantía de hacerla funcional. Como tampoco se puede afirmar lo contrario en el caso de una familia fundada por homosexuales.
La polarización y la parte triste de este tema viene de la manipulación que se trata de hacer de la información.
Si la marcha fuera en realidad "por la familia" se estaría procurando un bienestar económico más parejo, tratamientos psicológicos e instituciones de desarrollo integral de las personas. Instituciones para el tratamiento de adicciones... En fin, temas que en realidad están peganándole duro a tantos niños mal nutridos, mal tratados, abusados, golpeados, asesinados. Al igual que muchas mujeres y muchos hombres dentro de ese refugio que debería ser la familia.
"Yo los respeto, pero" es una frase que nos hace sentir bien, nos hace sentir maduros y hacerle saber a todos que no somos fanáticos. Aunque se puede entrleer: "Que hagan lo que quieran pero con mis reglas"
"Ama hasta que duela. Si te duele es buena señal" Madre Teresa de Calcuta.
El respeto duele. Reconocer que yo no soy nadie para regir el comportamiento de los demás duele. Amar a alguien que no piensa como yo, que no hace las cosas como creo yo, que hace cosas que nunca haría yo; vaya que duele. Luchar por los derechos de la gente que no es como yo: Eso para mí es amor, eso para mí es respeto.

domingo, 5 de octubre de 2014

Mosca

Quizás sólo soy la mosca que no se caga en el foco sólo porque eso es lo que hacen todos.
Me gustaría creer que elijo cada paso de mi vida.
Quizás sí hago todo como quiero, pero, llegan momentos en que no aguanto y como todos; la cago.
Quizás sólo es eso.
Quizás en la siguiente vida reencarne en una mosca, y entonces lo compruebe, y entonces te platico.
¿Cómo?
Bueno, si lo que digo es cierto: lo sabrás si un día llego volando y me paro en tus labios.
Mmm...
Por si acaso: nunca olvides tu paquete de kleenex.

domingo, 7 de septiembre de 2014

INSTRUCCIONES MATRIMONIALES

Hurgando entre papeles viejos, me enteré que mi acta de matrimonio venía con un instructivo.

¡Toda una joya!

Luego de pasar un buen rato tratando de entender qué pasaba por la cabeza de las personas que hicieron que esto llegara a un papel oficial, me dio por transcribirlo para que lo juzguen con sus propios ojos, que un día serán manjar para gusanos.

Aún y lo anacrónico que suene, este papel nos lo entregaron hace 20 años, ignoro si el instructivo es útil en los matrimonios de hoy. Ignoro si lo siguen entregando a las nuevas parejas e ignoro si sólo se entregaba en Zacatecas o si era así para toda la república. De hecho, luego de leerle la parte importante a mi esposa, vi como que ella no cree necesitarlo (de alguna manera Dios nos iluminó para sobrevivir sin usar el instructivo para completar ya 20 años de contrato conyugal ininterrumpido). Tengo, sin embargo; un par de quejas correspondientes a su obediencia y veneración, pero por el momento, aquí no es el lugar de levantar acusaciones.

Disfrútenlo:

INSTRUCCIONES MATRIMONIALES
El matrimonio es un contrato civil entre un sólo hombre y una sola mujer que se unen en sociedad legítima para perpetuar su especie y ayudarse a llevar el peso de la vida.
Este es el único medio de formar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano.
Esto no existe en la persona sola, sino en la dualidad conyugal. Los casados deben y serán sagrados el uno para el otro y aún más lo que cada uno para sí.
EL HOMBRE: cuyos dotes sexuales son el valor y la fuerza, debe dar y dará a la mujer, protección, alimento y dirección, tratándola siempre como la parte más delicada de sí mismo y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al más débil, especialmente cuando este débil se entrega a él cuando por la sociedad se le ha confiado.
LA MUJER: cuyos dotes sexuales son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura, debe dar y dará al marido: obediencia, agrado, asistencia, consejo, consuelo, tratándolo con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca e irritable y dura de sí mismo. El uno y el otro se tendrán respeto, deferencia, fidelidad confianza y ternura y ambos procurarán que lo que uno esperaba del otro al unirse con él no vaya a desmentirse con la unión. Ambos deberán prudenciar y atenuar sus faltas. Nunca se dirán injurias, porque las injurias entre los casados, deshonran al que las vierte y prueban su falta de tino y de cordura en la elección; ni mucho menos se maltratarán de obra, porque es villano y cobarde abusar de la fuerza.
Ambos deben prepararse con el estudio amistoso y mutua corrección de sus defectos a la suprema magistratura de padres de familia para que cuando lleguen a serlo sus hijos, encuentren en ellos buen ejemplo y una conducta digna de servirles de modelo. La doctrina que les inspire a esos tiernos lazos de su afecto harán sus suerte próspera o adversa y la felicidad o la desventura de los hijos será la recompensa o el castigo, la ventura o la desdicha de los padres.
La sociedad bendice, considera y alaba a los buenos padres, por el bien que les hace dándoles buenos y cumplidos ciudadanos; y la misma censura y desprecia, debidamente a los que por abandono, por mal entendido cariño o por mal ejemplo, corrompen el depósito sagrado que la naturaleza les confió concediéndoles tales hijos.
Y por último, cuando la sociedad ve que tales personas no merecían ser elevadas a la dignidad de padres, sino que sólo debían haber vivido sujetos a tutela por incapaces de conducirse dignamente se duele de haber consagrado con su autoridad, la unión de un hombre y una mujer que no han sabido ser libres y dirigirse por sí mismos hacia el bien.

sábado, 30 de agosto de 2014

Mi vaso de agua

Definitivamente lo tengo que contar. El truco, para que no me juzguen; es que voy a entreverar algunos datos falsos. Pero eso sí, la mayor parte de lo que voy a contar en realidad sucedió.

Además, si somos honestos; todos hemos hecho algo de lo que no nos sentimos completamente orgullosos. Y si hubieran estado en mi situación, muchos de ustedes hubieran hecho lo mismo. Bueno, tal vez no, pero igual lo hice.

El lugar es un rancho en Ixtlahuacán de los Membrillos, más o menos a 10 minutos de Ajijic. Un hermoso lugar a la orilla de Chapala donde gringos y canadienses en retiro descubrieron el paraíso lejos de sus climas extremos y sus caóticas y consumistas vidas. Mi misión era hacer llegar una línea telefónica de forma inalámbrica hasta el rancho de descanso que les platiqué antes en Ixtlahuacán.

Para el par de señores, que tienen poca variedad durante las largas 24 horas que tienen los días de alguien retirado, yo era lo novedoso de la semana.

Tan pronto llegué me entrevistaron acerca del alcance de lo que ya me habían contratado y aunque les hablé en un inglés casi perfecto, batallaron para entender la idea del trabajo que iba a hacer. Un par de horas después de haber estado en su azotea, ya creían que lo que fui a hacer era en serio y hasta les llegó la compasión:

--Would you like a glass of water?-- me preguntó uno de ellos.

--No thanks-- le contesté.

Y la verdad es que no quería. Quizás para ellos era toda una hazaña que yo hubiera durado tanto en la azotea sin desvanecerme, pero habérmelas pasado sentado con la computadora en las piernas y a la sombra de los tinacos del agua; lo hizo bastante fácil.

Ante la insistencia y mi falta de argumentos en inglés, acabé recibiendo el vaso de agua y hasta le di un par de sorbos. Ellos aún tenían ganas de platicar, pero mi trabajo apenas comenzaba, así que me escabullí con el pretexto de planear la ruta de los cables y llevé conmigo el vaso de agua deliciosamente helada.

Un par de veces más subí a la azotea, hice conexiones y tiré los cables de los 2 departamentos, pero en mi pensamiento rondaba mi vaso de agua. Ahora sí lo iba a necesitar, pero; mientras pensaba en otras cosas el famoso vaso se había quedado en el suelo, allá en el primer piso.

No realicé un censo exacto, pero en el rancho habitaban como 4 perros y aunque había una charca a escasos 20m, mi vaso de agua, en el suelo, al lado de la maceta que marcaba el lugar en el que iba a perforar para pasar los cables; estuvo demasiado tiempo en peligro de ser aprovechando por alguien más listo, o sediento.

El plan era bastante claro: iba a estimar la exposición que tuvo mi vaso de agua a las ocurrencias de los perros. En caso de dudas, me arrimaría a hacer algo a la camioneta, y el vaso de agua sería parte del riego que mantiene a estas plantas tan verdes. Si se podía, buscaría una llave para enjuagar el vaso. Mendigar por otro vaso de agua sería algo que me saldría de forma natural con el sudor que ya me cubría y la cara de cansancio que aún podía exagerar un poco.
El perrito del inquilino de abajo tenía una divertida forma empanzonada con patitas flacas y cortas. Tan pronto me vio se me acercó con algunos desganados ladridos ¡juro que vi que le goteaba el hocico! mi agua y las babas de este animal formaban una extraña emulsión en mi imaginación.
Me acerqué a la maceta y recogí el vaso. Lo vi, lo olí, revisé con extremo cuidado las orillas para comprobar que estaban totalmente secas, pero la duda estaba fuertemente sembrada.

Seguí hacia la camioneta pensando si lo que estaba a punto de hacer era algo que iba a tener que confesar en mi lecho de muerte <estaba a punto de desperdiciar un excelente vaso de agua basado en acusaciones sin fundamento, y planeaba abusar fingiendo haber disfrutado del agua para obtener gratis otro vaso más. No sé si Dios perdone tanto cinismo mentiroso>, ya estaba escogiendo el arbusto que recibiría mi fresca agua cuando escuché las voces de mis clientes que notaron mi actividad gracias al pinche perrito mientras salían a la terraza para ser testigos de mi labor. Retrocedí dos pasos en mi plan. Dejé el vaso mientras busqué alguna sofisticada herramienta esperando a que mis nuevos "friends" se descuidaran, pero entendí que desde allá arriba se debía notar que el vaso de agua seguía casi lleno. Faltaba subir a hacer las conexiones y engrapar el cable en el departamento del amigo que me había ofrecido el agua. Mi boca gritaba ya por algo húmedo, el oxxo estaba en Ixtlahuacán, a un par de horas que pudiera salir del rancho y un par de horas de sed no era tan agradable a estas alturas.

No me juzguen, pero me regresé a los departamentos sin haber logrado mi fechoría, con el taladro en una mano y el vaso todavía con agua, fresco y ningún mal signo; en la otra. Los vi con su cándido rostro sonriendome mientras subía la escalera, agarré aire, puse en blanco mis pensamientos y medio litro de lo que espero era sólo agua se convirtió en parte de mi organismo en una forma deliciosa. Ahí a mitad de la escalera se soltó un agradable viento que refrescó el sudor que me bañaba, quizás como consuelo para lo que acababa de hacer.

Le entrgué el vaso al hombre y agradecí, me ofreció si quería más, pero ese medio litro de agua y otro tanto de culpa acabaron con la sed y dije no gracias. Esta vez sí me creyó.

Me despedí con un "adiós" en perfecto español ya sin signos de deshidratación de mis amigos y del perro cuando el sol se enfilaba a su descanso obligado de todos los días.

Este día descubrí que la sed le quita a uno ciertas exigencias y tal vez; que la baba de perro no tiene mal sabor.

viernes, 30 de agosto de 2013

El Chillón –Confesión–

Niño pobre - Virgilio Pellegrini
No sé cuantos miles de personas han pasado por mi vida. Han llegado, tenido algún trato conmigo, y se han ido; algunos para siempre, los más, para siempre. De hecho algunos han de haber provocado cambios en mi vida y ni siquiera los tengo en cuenta. Unos pocos de esos miles son un recuerdo, una serie de conexiones de mis neuronas que se pueden desconectar con un fuerte golpe en la cabeza o con una sobredosis de aspirinas con café. Quizás algunos de ellos se pierdan por falta de espacio o se revuelvan por necesidad de meterlos en el mismo sitio, una especie de tumba común de los recuerdos, de donde si me piden entregar algo: quizás salga incompleto o con huesos de otro cuerpo.

El Chillón es uno de esos recuerdos, él y su hermano. Ellos eran de los niños pobres del barrio. En mi niñez  a los niños pobres los catalogué como los que andaban sin zapatos, muchas veces sin camisa y con ropa rota cuando jugábamos en la calle, eran de los que su casa olía a orines cuando te acercabas a la puerta. Aunque los veía pobres, les envidiaba ciertas ventajas: a esos niños no los llamaban temprano para meterse a su casa, no tenían la obligación de ir todos los días a la escuela y decían majaderías sin el miedo de que le dijeras a su mamá. Además jugaban tierra, jugaban lodo, jugaban en charcos, con lagartijos o con tepocates mucho más seguido que yo. Yo estaba restringido a no traer ropa o zapatos de domingo o de la escuela y al estado de ánimo de mi mamá (a veces jugar en la corriente de la lluvia te enferma de las anginas y a veces [cuando mis primos eran los primeros en los charcos] no)

Su hermano se me hubiera olvidado de no ser porque un día alrededor del año 91',  siendo ya adultos; yo venía en el camión de paso por Tepa con rumbo a Guadalajara cuando se subió a pedir ayuda. Quizás en los camiones de paso no debería haber gente de Tepa, o quizás no le importaba. Todos hemos fantaseado con la idea de lo que haríamos en caso de tener que pedir dinero a desconocidos, él no sólo fantaseó; lo llevó a cabo: Contó alguna historia triste de por qué necesitaba de nuestra ayuda y recuerdo que sí consiguió algunas monedas, no de mí porque aunque no conocía yo su exacta historia; sí entendí que lo que pretendía no era contar la verdad sino provocar emociones, igual que los anuncios de carros —Involucrar las emociones de sus prospectos es crítico para todo proceso de ventas— dicen los cánones. Esta fue la primera vez que en realidad entendí lo lejos que pueden separarse dos vidas al paso de los años cuando se apuntó desde el principio en direcciones diferentes. Yo de camino a la escuela de electrónica y él ya formando su fortuna.

El Chillón también logró filtrarse en mis recuerdos, aunque su memoria se quedó más bien sin consentimiento de mi voluntad.

El Chillón y su hermano eran niños larguiruchos y flacos. Su hermano era mayor que yo y el Chillón era menor. Al Chillón sólo lo recuerdo por su apodo, no se lo puse yo, pero se lo tenía bien ganado. El muchacho en realidad era de lágrima fácil o la condición de esos niños los hacía blanco del bullying del barrio que en aquél tiempo aún no tenía nombre, quizás le faltaba una familia cariñosa o quizás era una combinación de las tres pero era un niño del que todos conocíamos su llanto a causa de su recurrencia.

El día fatídico que se quedó en mi memoria sucedió a finales de los 70's: Venía yo de la tienda "El Paguilleve" de rumbo del parque del beso, antes de que se instalara la tienda de Don Migue. Por esa zona vivía este niño. La Guadalupe Victoria entre el Parque del beso y el Padre Charlie era de muchos valdíos, de hecho no existía ningún Padre Charlie aún en el barrio. Entre tanto vacío de casas vi un poco a la distancia al Chillón sentado sobre el piso de tierra, con la cabeza agachada y dándome la espalda, no sé si lloraba o dibujaba con los dedos en la tierra, pero en esa posición su cuerpo era un pequeño bulto mal nutrido. No todas mis ideas se pueden calificar de brillantes, esta en especial no lo fue:

El salto se veía sencillo y no necesité pensarlo mucho. La distancia que nos separaba no hizo necesario que tomara vuelo. Mis pies se aceleraron mientras rápidamente la dicha distancia se hacía más corta. El viento debió rozarme el rostro ya que desarrollaba mi velocidad máxima (no lo recuerdo, pero trato de hacer mi historia emocionante igual que hacía el hermano del Chillón cuando pidió dinero en el camión). En el momento preciso empujé al planeta Tierra y todo su contenido con todas las fuerzas que un niño de 5 o 6 años pueda poseer para separarlo de mí y lograr suficiente altura para pasar de forma espectacular encima de la humanidad del niño más triste del barrio.

Lo que sentí al caer del otro lado no tenía ningún parecido con lo que había imaginado:

Susto. La inercia me llevó unos pasos más allá, luego pude girar la cabeza para ver el resultado, resultado que ya sabía, lo sentí en mi pié. Vergüenza. El niño miraba mis ojos con los suyos llorosos, la pregunta ¿por qué? retumbaba en mi consciencia aunque él no la mencionó, no dijo una palabra. Arrepentimiento. Durante mi temeraria hazaña, y un poco por la falta de tanteo, de forma imperdonablemente accidental; mi pié, a una buena velocidad: chocó con su cabeza. Miedo. Siempre he tratado de no arrepentirme de mis acciones, de todo lo que se hace se aprende, pero esto no debió haber pasado, varias fajizas nunca las merecí, esta vez, sin embargo; resulté impune. Alivio. Para El Chillón llorar era su estado natural, nadie nos vio y si por algo él hubiera sido violento, yo era mayor que él, simplemente ese día yo era el tonto en la posición de poder. Remordimiento. Un niño que no reacciona contra quien lo golpeó sin razón, sin una declaración formal previa, sin compasión. Un niño que ni siquiera reclamó, preguntó o lanzó algún merecido improperio: me cambió la forma de tratar al más débil pero comencé después de él, sólo algunos años después.

La compasión por ese niño habita en mí, he imaginado de mil formas diferentes lo difícil que ha de haber sido su vida para estar tan acostumbrado a un trato tan inhumano. En mi memoria El Chillón hubiera sido un niño débil y cobarde, pero ahora lo entiendo como una víctima de no sé qué revueltos planes del destino. Desde su visión el mundo debió ser un lugar horroroso, y yo ayudé a formar esa imagen. No me siento orgulloso de lo que hice ni de mi actitud. Él se quedó llorando mientras yo me daba a la fuga hacia mi casa: avergonzado, asustado, con dolor de consciencia y convencido de mi falta de conocimientos de la gravedad, la física y las matemáticas. Perseguí un sueño y literalmente me lo llevé a él entre las patas cuando era el único que corría algún riesgo y no había sido avisado.

Sus ojos llenos de llanto mientras me alejaba sin que mediáramos palabra y esa pregunta imaginaria que nunca le respondí son el recuerdo más dolorosamente ajeno de mi infancia. Ese cobarde abusador que un día se le acercó por la espalda sin avisar y sin razón le pateó la cabeza para continuar con su vida de fechorías es quizás el recuerdo que él tiene de mi y que jamás podré cambiar. Siento pánico de algún día tener que enfrentarlo, temo que esa es la principal idea para diseñar mi infierno. Nunca más he vuelto a saltar sobre ninguna persona sin pedirle permiso y estoy seguro que nunca más lo haré.

El viento del tiempo se llevó su rostro, su voz, y si existió; algún buen momento. Me queda esta triste experiencia de un niño que hoy quizás sea un buen vecino, un malviviente o un ejemplo de virtud.

Uno de los miles que circularon por mi vida para quedarse dolorosamente indeleble como muchos otros nunca lo harán. Y ahora, además de él y yo, ustedes conocen también el deleznable suceso.

domingo, 7 de julio de 2013

Ventas multinivel (MLM) ¡Evita ser el tonto motivado que todos están buscando!

De unos meses para acá tengo una compañera de trabajo que está muy involucrada con una empresa de ventas multinivel. Estando en ella, una de sus prioridades es reclutar a más gente que haga lo mismo. Me sentía suficientemente informado pero ella tenía una buena respuesta para cada una de mis buenas razones. No pensando en afiliarme (sobre todo por falta de tiempo, dinero y ambición), me decidí a investigar un poco para entender por qué, al paso de los meses; ella vive convencida de que tiene una mina de oro en las manos, cosa que yo nada más no veo.

Multinivel es una forma de vender. Básicamente la idea es que alguien te invita a la empresa, esta persona no es tu jefe sino que te apoya para que tú invites a toda persona que en el mundo se te atraviese a hacer lo mismo que tú, invitar a más gente que invite más gente. La idea es vender algo, lo que sea, el producto no importa "esta es una empresa de gente" lo dicen ellos mismos (ver video), con la gran promesa (y tienen todo un esquema de muy buenas comisiones para que lo entiendas): de que tú vas a ganar por toda la gente que ayudaste a entrar (entrar significa que compras un paquete de entrenamiento y un paquete de productos, es el precio de pertenecer al club), de forma de que, haciendo números felices; te haces millonario en tres meses. Y no sólo eso, se hace millonario cada uno de los que entran contigo porque a todos les sucede lo mismo, el esquema es el mismo para todos los que van ingresando a la organización ¡todos aspiran a las buenas ganancias merecidas por la cantidad de gente a la que cada quien ayudó a entrar! ¿Cómo negarse a ser parte de una organización tan justa, tan maravillosa?

Cuando yo era niño tuve la suerte de ver algo interesante:

Un día llegó mi mamá con 1 boletito, alguna carta y una lista de personas con domicilios de toda la república. Mi tía le había explicado lo que también explicaba la carta: Había que invertir 3 pesos. El primero era para mi tía, el segundo era para una persona que venía marcada en la lista y el tercero era para la empresa. En aquel tiempo el dinero se enviaba por medio de un giro postal, entonces; por correo se enviaba un giro de un peso al domicilio de la persona marcada en la lista y otro igual al domicilio de la empresa. De regreso, la empresa le enviaría a mi mamá tres paquetitos como el que le habían entregado a ella, si ella se los entregaba a 3 personas más y recibía el peso correspondiente de cada una; mi mamá recuperaría su inversión con un extra, su nombre y domicilio estaría en la lista, y poco a poco iría subiendo hasta que gente de toda la república le enviaría dinero a ella... Con orgullo les cuento que aunque mi mamá creyó al principio lo que mi tía le contó, pronto entendió que aquí había algo raro y nunca vendió sus boletos más adelante. Lástima, sonaba mágico ¡Alguien había encontrado la formula para que todos recibiéramos dinero gratis!

Esto se conoce como estafa piramidal y ha sucedido (y sucede) en todo el mundo, y es ilegal.
Estafa piramidal: Es un esquema de negocios que se basa en que los participantes refieran a más clientes con el objetivo de que los nuevos participantes produzcan beneficios a los participantes originales.
No muchos de nosotros tenemos un doctorado de matemáticas, pero todos tenemos claro el consejo de nuestros padres "El dinero no crece en los árboles". Seguir este simple adagio salva a la mayoría de involucrarse. Quizás no lo puedes explicar, pero sabes que algo no está bien.

El problema es que mientras una empresa normal recibe su ganancia de lo que los consumidores pagan por su producto. Una empresa multinivel en cambio, paga comisiones y recibe beneficios por la incorporación de nuevos miembros, se les entrega producto a cambio de su dinero, pero en realidad están pagando el precio de "pertenecer". No les interesa el producto sino recibir los beneficios que les hicieron creer mediante una ingeniosísima serie de engañosas promesas (Ver video).

Quería explicar esto de una forma más matemática, pero las formas de pago que ofrecen son tan enredosas que es hasta difícil hacer la cuenta para asegurarte que no eres tú el que está estafando a la empresa: (Ver plan de pagos)
  • 20% de la entrada de tus referidos
  • 20% de lo que venda la mitad más corta de tu grupo
  • 20% de toda la ganancia acumulada de tus referidos (hijos)
  • Un porcentaje nada despreciable de los pedidos de cada uno de tus niveles inferiores (hijos, nietos, bisnietos...), tomando en cuenta que si tú invitas a 5 y cada uno de esos 5 a otros 5 (25) y esos 25 a otros 5 (75) pronto tendrás a medio planeta generando comisiones para ti
  • Y claro! La comisión por vender eso que te hicieron comprar, que es tan maravilloso que fácilmente puedes cobrar el doble de lo que te costó, aunque en realidad, con suerte y algo de esfuerzo quizás te encuentras a alguien que te recupere aunque sea tu costo de distribuidor
  • ¿Y qué tal una comisión más por todas las ventas que logre la empresa alrededor del mundo?
No he ido a sus reuniones ni convenciones, sólo imagino que en esta parte es donde todo el auditorio flota con la energía y el entusiasmo que provocan los sueños más inalcanzables de todos los allí reunidos (dicen que los sueños inalcanzables son más ligeros que el hidrógeno caliente). Pero vamos por partes ¿Cuál es tu rango? Bueno, no te preocupes por eso ahorita, con trabajo y desempeño lo lograrás, "nosotros te ayudamos. Es más, apúntate otra comisión de liderazgo por los rangos que ayudes a formar en tu futuro grupo."

Sin tantas matemáticas: si el consumo de cada uno ronda los $120.00 dólares al mes (porque si quieres mantenerte en el club de las comisiones debes mantener un consumo mínimo), restando impuestos y restando el porcentaje que se queda la empresa y restando la buena cantidad que se merecen los que te invitaron a entrar (hay que pagar varias comisiones [ve la lista] por la venta que tú lograste a cada uno de los niveles de arriba); lograr ganar siquiera lo que estás invirtiendo se vuelve algo cercano a lo imposible (estadísticamente más del 95% de los "emprendedores" de multinivel pierden parte o el total de su inversión (Ver Wikipedia).

"Si buscas resultados diferentes no hagas siempre lo mismo" Es una frase atribuida a Einstein, una de las tantas con las que tratan de hacerte creer que todo lo novedoso que te presentan está bien aunque no lo entiendas.

Cuando en realidad tienes un producto y necesitas asociados para distribuirlo; hay cosas básicas y lógicas qué hacer para que tus distribuidores generen en realidad beneficios por su esfuerzo (aunque te digan que esta fórmula no sirve porque es hacer lo mismo):
  • Se distribuyen por zonas o canales de distribución, no están todos en el mismo salón de clases o viviendo en el mismo barrio distribuyendo el mismo producto y de la misma marca.
  • La red de distribución en un país se logra generalmente con alrededor de 4 niveles (nacional, regional o estatal, detallistas y vendedores), crear más niveles sólo significa dividir más las comisiones, además; aumentar la cantidad de efectivos en el mismo nivel divide el potencial de negocios por asociado, así que se procura mantener un cierto equilibrio limitando la cantidad de distribuidores.
  • La misión de la distribución es hacer llegar los productos de la fábrica a los consumidores, así de claro. Más producto pasa por tu canal de ventas, más ganas. Y quizás haya bonos por cumplir metas, pero son fácilmente calculables y evidentemente originados de los consumidores finales recibiendo su producto, no es dinero que sale directo de la bolsa de los que deberían estar ganando por trabajar.
"No hay nada peor que un tonto motivado" Emilio Duró.
Personalmente, cuando estoy a punto de tomar una decisión de la que me siento excesivamente contento o nervioso; trato de aplazarla lo más posible para entender qué es lo que me pone así e informarme para asegurarme que no es el entusiasmo generado por mí o inducido por alguien, el tonto que está tomando mi decisión. Casi por regla general, cuando es alguien el que te presiona por tomar la decisión "YA" es cuando más razones tienes para no precipitarte.

La idea de hacer una red de mercadeo multinivel y ofrecerle buenas comisiones a todos los participantes es fisosóficamente muy noble. Quizás haya en el mercado actual o en el futuro una empresa que sí busque utilizar este método de ventas y al mismo tiempo intente asegurar las condiciones para que hasta los niveles más bajos reciban una cantidad digna de su esfuerzo, entonces, si crees que la has encontrado; quizás ya encontraste el negocio de tu vida, quizás no para hacerte millonario, pero sí tu forma de ingresar a la economía llevando bienestar a los demás y recibiendo a cambio dinero que te ayude a llevar bienestar a los tuyos. Por esto la Federal Trade Commission del gobierno de los Estados Unidos publicó un documento informativo donde, entre otras cosas enumera 5 banderas rojas del multinivel que debes buscar para entender que no estás entrando en una empresa fraudulenta. Ver documento en inglés

Banderas rojas del multinivel:
  1. El reclutamiento de participantes es ilimitado en una cadena ilimitada de autorizados y motivadores reclutadores reclutando reclutadores.
  2. El avance en la jerarquía de múltiples niveles de distribuidores se logra por reclutamiento en lugar de ser un nombramiento.
  3. Se motiva a los "distribuidores" a realizar compras (herramientas de venta, producto, etc.) para avanzar en el negocio y sean elegibles para recibir comisiones, "pagan para participar"
  4. La compañía paga comisiones o bonos por más de 5 niveles de "distribuidores"
  5. Por cada venta la compañía paga a cada participante del nivel superior lo mismo o más que al que en realidad realizó la venta, creando así un incentivo insuficiente por vender el producto directamente y un incentivo mayor por reclutar.
La mayoría de la información la obtuve investigando directamente a Organo Gold, por ser la que mi amiga estaba promoviéndome, pero parece que hay muchas por ahí con pocas variaciones. Busca tu propia información y antes de arriesgar parte de tu patrimonio, tu tiempo y el de tus amigos y familiares, ya informado; decide.

¡Evita ser el tonto motivado que todos están buscando!

domingo, 31 de marzo de 2013

Aprender en línea


Contraté el internet para mi casa sin saber exactamente en qué lo iba a utilizar. Estamos hablando de principios del 2006.

Sí, coreo electrónico y chat. En ese tiempo me llegaban 128kbps, ni siquiera servía para ver videos. Descargar libros y participar en foros fue algo que descubrí sin haber sabido antes que eran recursos que ahí existían. Y aprender... mucho por aprender. Sin haber usado casi una computadora antes, comencé a crearle problemas a la mía y, gracias a lo que se encuentra en la red, los comencé a resolver. Cuando me sentaba ante la computadora, un enorme mundo se aparecía ante mis narices y mi mujer no dudaba en reprochármelo. Bueno, poco a poco tuve que enseñarme a administrar mi tiempo entre la vida real y la vida virtual. Pero ya no hay tema que quiera conocer que no pase primero por el buscador.

A los seres humanos nos encanta enseñar: El maestro Roshi, el señor Miyagi, el maestro Yoda. Todos soñamos con encontrar el alumno que se apasione por los mismos temas que nos apasionaron a nosotros, y entre más de ellos, mejor. El internet tiene mucho de eso, mucha gente buscando respuestas y mucha gente ayudando a los desconocidos que precisan de lo que alguien más sabe.

Hará unos 5 años se escuchaba de la universidad en línea. Claro que me ilusioné. Investigué y acabé un poco desalentado. Muy pocas carreras, repetidas entre una universidad y otra, y muy exigentes en tiempo y seguir un curso completo de orilla a orilla para aprender algo que yo quería aprender de forma básica por el mero gusto. Además de que algunas eran con costo, casi como un curso presencial.

Decidí esperar porque no me quedaba de otra, pero tenía fe en que poco a poco se iría multiplicando la cantidad de recursos para la gente que como yo estamos peleados con cursos completos cuando lo que buscamos es saber de un tema en especial, quedando en segundo plano si se recibe un título o no.

Hoy exactamente se cumplen 20 años de que recibí mi diploma como "reparador de aparatos domésticos electrónicos". Pero de lo que aprendí entonces, a lo que se hoy; hay un mundo de distancia.

Autodidacta es una forma de describir a la gente anárquica como yo. Y mi baticinio es que nos estamos multiplicando como gremlins al chorro del agua.

No quiero presumir de visionario, pero hoy encuentro con gusto que eso que estaba esperando se está realizando.

Poca gente que sale de la universidad necesita en realidad todo el conocimiento que le obligan a aprender para poder recibir su título. Y, por lógica y por la falta de práctica; la mayor parte de ese conocimiento se olvida a un par de vueltas del planeta por el sol. Otro problema es que algunas carreras no tienen un trabajo bien especificado, entonces; les llenan de todo tipo de posibilidades, pero en forma muy superficial, de manera que salen siendo expertos en nada. Esa famosa experiencia que les piden para laborar en una empresa es porque en realidad no han demostrado que pueden manejarse ni ser útiles y/o confiables para algo luego de recibir su flamante nombramiento.

Soy un apasionado de aprender. Aún así, ver un plan de estudios con todas esas cosas que no me interesan me llena de flojera. Cuatro horas diarias por lo menos durante dos años es poco motivante para mí. Y sobre todo, no me interesa ninguna especie de título o reconocimiento. Quiero saber, nada más.

Durante la preparatoria, alguien ya tiene ideas de lo que le gustaría hacer, y si no; puede dar unas probaditas de lo que es el mundo real.

El mundo de hoy y en adelante; será de la gente que mejor se adapte a el mundo mismo, con todos sus cambios. Algunas carreras, sobre todo tecnológicas  se quedan anacrónicas a veces antes de egresar sus educandos ¿Cómo alguien puede siquiera imaginar cómo van a ser las computadoras, los carros o el software en 5 años?

Claro que en algunos casos la carrera tradicional seguirá siendo necesaria, con todo y eso; se debe continuar aprendiendo.

Los que ya estamos metidos en el mundo laboral, estamos aprendiendo al vuelo. Esto, se volverá verdad también para los alumnos.

Pero hay una ventaja, no estamos acotados a una sola carrera, ni a un cierto tipo de tema. Hoy puedo aprender idiomas, arte, cómputo, psicología, economía, física... sin tener que traer una gran base sobre el tema. Simplemente porque como parte de mi vida; son temas que me toca conocer. Todo está en tener el gusto o la necesidad de profundizar.

Todo este rollo tiene un propósito: me encontré una página: coursera.org y ya me apunté a mi primer par de cursos. Uno de la universidad estatal de Ohio y otro de la UNAM.

coursera.org se persenta como una empresa social aliada con las mejores universidades, para enseñar gratis a gente de todo el mundo. Cuentan con cursos en 5 idiomas, y no dudo que esto es sólo el principio de la forma de aprender y enseñar del futuro.

Dense una vueltecita ¡nos vemos en la universidad!

viernes, 4 de enero de 2013

5 minutos de sucesos absurdos


Nos incorporamos del crucero de Tepa a la carretera hacia Tototlán, ya sobre la carretera noté la velocidad a la que venía una camioneta a unos 200m. Aceleré para no ser un tronco en la carretera y rápidamente ya iba a una velocidad normal, sin embargo la camioneta nos alcanzó sin esfuerzo.

— ¿Cómo se ve una camioneta con balazos en el faro?— Fue una de esas ocurrencias que no mencioné, el silencio era bueno y no se me hizo necesario romperlo. Alfredo vendría papando moscas o algo así, siempre es bueno para aprovechar el tiempo.

Como a 600m del crucero, rumbo a Tototlán; se llega a un par de curvas y entre ellas una recta como de 300m. En ese tramo fue donde a estos suatos les dio por rebasar. Unos 40m antes de nosotros cambiaron de carril, tuve que dejar de acelerar para que nos terminaran de rebasar sin apuros, aun así se cerraron frente a nosotros a unos pocos centímetros aunque no venían vehículos que los hicieran apurarse.

Les dejé de prestar atención. Novatos con prisa y faltos de inteligencia se encuentran más seguido que las moscas contra el parabrisas, el truco es dejar que se vallan sin que afecten tu estado de ánimo.

El gusto se me terminó cuando los volví a notar, no había pasado un minuto de su reciente muestra de talento al volante al rebasarme: no terminaban de rebasar al carro de enfrente cuando se les venía un camión torton de los 19 hermanos a contrasentido en una carretera de dos carriles. Ellos y el carro al que iban rebasando terminaron casi detenidos sobre la carretera uno al lado del otro. El camión tuvo que salirse un poco para evitar el impacto y el carro tuvo que terminar parando porque le atravesaron la camioneta enfrente, nosotros también paramos unos 30m detrás de él.

— ¿Estos quieren matar al del carro? —Esta vez sí lo dije, aunque creía que se trataba de un pleito vial.

Luego se asomó una pistola del primero que se apeó de la camioneta, un mozalbete que apenas aparentaba unos 18 años, detrás de él se veía un arma larga que también traía intenciones de bajar.

Mi primera sensación fue que ese no era un buen lugar para estar. En los espejos vi detrás de nosotros una brecha que salía de la carretera, pensé en regresarnos y alejarnos por brecha para no ser parte de lo que estaba sucediendo, todavía no entendía nada. Quizás en este punto creía que el del carro se defendería y era cosa de que la justicia se apareciera y sólo equilibrara los karmas entre un carro y una camioneta en medio de la carretera.

Puse reversa para poner asfalto de por medio, pero una santa manía que tiene el chevy es que muy seguido le da por rechinar los engranes, este día se lució. Al notar mi escándalo busqué con la mirada al comando justiciero y aquí noté que ya éramos parte de su aventura; ya que ellos voltearon azorados en nuestra dirección.

El rechinido ha de ver ayudado a la víctima, porque al ir alejándome a mi paso en reversa, el carro perseguido no tardó en alcanzarnos también en reversa. Quedarnos en la brecha ya no era opción. Y en su afán de salvar la vida, el del carro no pensaba que estropeaba todo lo que yo planeaba hacer. Me di vuelta sobre la carretera y aceleré para salirme de la línea de fuego. Otra vez, mi intención era no ser parte de esto. Ellos ignoraban que existíamos apenas hace 5 minutos y quería que siguieran sin saber de nosotros el resto de la eternidad. Mi siguiente plan era regresar por la carretera a Tepa, supuse que quedándonos un rato fuera de su quehacer se olvidarían de nosotros, y no siendo nosotros testigos de nada tan malo; no habría razón para que se preocuparan. Alfredo, a todo esto, era el que tenía el privilegio de bobear todo lo que quería (él no tenía que mantener la mirada en la carretera ni tenía que ir formulando un plan de escape tras otro). El acelerador del carro no podía ir más pegado al piso y el carro no llegaba a los 120km/h cuando Alfredo ya iba por la tercera vez que me decía: Ahí vienen.

Finalmente me di cuenta que no íbamos a alcanzar nuestro crucero, el carro víctima venía alzando las luces para que le dejara espacio de pasar y la camioneta no estaba a mucha distancia de este. Una brecha me convenció de tomar una decisión: "ahorita todavía no hay nada contra nosotros". Esperar a que nos rebasaran otra vez ya no sonaba agradable, lo menos que quería era volverlos a ver. Aparte que nunca descarté que nos dispararan ahora que éramos sus casi conocidos, de que quizás por nuestra causa se les escapaba su amigo y hasta no más por probar la puntería. En este momento, separarnos de su presa significaba que de tajo se olvidaran de nosotros una vez dejándonos atrás (aunque cabía la posibilidad de que fueran sólo unos locos con ganas de divertirse y fuera tan de su agrado perseguir a su primer objetivo como cambiar de idea y perseguirnos a nosotros).

Salí entonces por la brecha hacia la derecha casi sin detener la velocidad con el cambio de vía. Un segundo después pasó el perseguido.

Ya sobre la brecha noté que estaba cerrado el camino, no había a dónde ir. El camino daba a la entrada de un rancho cuya puerta estaba demasiado cerrada como para quien decentemente quiere huir para seguir haciendo el bien a la humanidad.

Quizás estábamos a unos 40m de la carretera ya frente a la puerta del rancho cuando aliviado vi en el espejo que la camioneta y sus desagradables pasajeros continuaban su aventura sin nosotros. El resto del viaje a Ocotlán fue todo menos silencioso. Alfredo y yo hubimos de procesar el resto del caminio en voz alta los 5 minutos que acabábamos de vivir.



Epílogo:

Vivir esos 5 minutos supondría sólo algo qué contar, sin mayores consecuencias. Aun así, hace unos días poco después del atardecer, estacionado en batería; noté que había dos personas adentro de un vehículo mirando insistentemente hacia el lado contrario al mío y que no se habían bajado desde que llegué a la farmacia y compré, hasta que me acomodaba el cinturón de seguridad para irme de ahí. La mente de alguna forma imaginaba armas en sus manos que no alcanzaba a ver.

Otro de esos días, circulando por la avenida Matamoros, nos comenzamos a formar un vehículo detrás de otro. Naturalmente agucé la vista para ver la causa que nos detenía. De repente, de uno de los vehículos de enfrente, se bajó un hombre sospechosamente presuroso, lo siguiente que esperaba era que comenzara a apuntar con un arma a alguien que correría por el lado contrario (en realidad se había apagado su carro y lo iba a empujar para sacarlo del camino de los demás).

No vivo con temor, pero de alguna forma cuando entro a un lugar cerrado: ya memoricé las mejores rutas de escape.

domingo, 25 de marzo de 2012

26 de marzo de 1978


El día comenzó con la voz de mi papá que nos despertaba a mí y a mi hermana “niños ya levántense, vamos con mamá que les compró un hermanito”

Recuerdo que ya se veía bien amanecido. Mi hermana y yo nos levantamos de un movimiento y sin hacernos del rogar. Dormíamos en la misma cama, y por alguna causa, la imagen de ese amanecer es de las pocas de ese año que se guardaron en mi memoria.

A riesgo de estar revolviendo recuerdos: en 1978 se veía en nuestra televisión de bulbos de blanco y negro, el programa de “La familia Monster.” Era Nochistlán Zacatecas y por allá todavía pasaban los arrieros con sus burros y su carga por las calles de entre las casas. Teníamos un vecino que tenía motocicleta y un par de vecinos que tenían carro, aunque la cantidad de vecinos era mucho mayor que tres. Lo que pasa es que en ese entonces, los carros no eran algo necesario.

Yo era un niño de 5 años y un mes que todavía se contentaba con monedas de cobre de 5 centavos para ir a la tienda a ver qué ajustaba. Mi mamá comenzaba a conocer las canas en su cabeza y nos pagaba un centavo por cada una que le quitáramos. La moneda más chica era de 5 centavos, pero si juntábamos 5 canas, ya teníamos una moneda.

Así, más o menos era el mundo cuando él llegó.

El resto que recuerdo de ese día es que fuimos al hospital a conocerlo. Mi mamá estaba en la cama y los demás la rodeábamos. El niño pasaba de unos brazos a otros y alguien me lo acercó para que pudiera verlo. Recuerdo comentarios de que no abría los ojos y nadie sabía de qué color los tenía. La voz de sorpresa de mi tía Genoveva decía que los había abierto, pero nadie le creyó porque para cuado los demás vieron, los había cerrado nuevamente.

Tener un hermano es algo especial. Ser hermano mayor es algo especial. Llega alguien que queda enlazado a ti, que va a ser parte de ti para el resto de tus días, sin que lo escojas, sin que siquiera haga falta que tengan gustos parecidos, o el mismo tipo de amigos. Al tiempo te das cuenta cómo se juntan con una misma persona tanta cantidad de recuerdos compartidos. Buenos y malos.

En mi caso, a los 5 años recibí el regalo de ser hermano mayor. Nunca, ni al paso de los años y de la experiencia, comprendí completamente lo que eso significaba. Hice mal las cosas bastantes veces, pero qué se puede esperar de alguien que no recibió instrucciones, y que además sólo era 5 años mayor.

El regalo tenía un límite, sólo 33 años. Aprovechados o no, sin aviso previo; un día se separó hacia el camino que no se junta más con éste.

Entonces es cuando comprendes muchas cosas. Lo hecho con él ya está hecho. Pero se queda más gente aquí, que también ha enriquecido mi vida. Y hubo de ser así, para que ya no tenga yo el pretexto de no haber recibido instructivo.

Es curioso cómo llegan a tu vida las lecciones más importantes.

¡Un saludo Servando! Donde quiera que estés.

Mi hermano para siempre, con o sin cumpleaños.


viernes, 10 de junio de 2011

A veces quisiera estar equivocado

En la entrada del 26 de mayo, conté sobre un incendio en una casa de lámina al pié de la carretera en Valle de Guadalupe. Supuse que había ocurrido algo malo con la gente que allí vivía. Mi prueba era haber visto los despojos de la casa debajo de cables de alta tensión.

En esta semana pasé varias veces por ahí. Vi que pusieron una cruz en el lugar. Esta vez no quise inventarme historias. Hoy me animé y bajé del carro para ver de cerca:


A veces quisiera estar equivocado...

jueves, 26 de mayo de 2011

Rabia

Alicia era una muchacha alegre, se crió en un rancho, alejada de lo que llamamos civilización. Durante la mayor parte de su vida, no conoció de electricidad ni agua de llave, mucho menos todas las comodidades menos básicas que acostumbramos, y sin las que la mayoría de nosotros no podríamos vivir.

Así como era Alicia: supo desde siempre que un día se casaría y sería la jefa de una casa; donde tendría un esposo a quien atender y muchos hijos para criar. Cuando conoció a Martín, todas las piezas del mundo que ella debía formar: caían solas en su sitio.

A Alicia no le ajustaban las palabras que ella conocía para explicarse lo que había pasado el primer día que Martín la golpeó. Simplemente pasó que se había quedado dormida, y la cena no estaba servida cuando Martín llegó de madrugada borracho y enojado sólo Dios sabe por qué. Al paso del tiempo, Alicia dejó de buscarse explicaciones, trataba de hacer lo mejor que podía, pero sabía que cualesquier día llegaba Martín de malas y sin necesidad de explicarle nada, ella sería el destino de su furia.

El padre de Alicia, al que ella apenas conocía: llegó de los Estados Unidos. Le fue muy mal, llegó viejo, sin dinero, y con problemas de espalda que le impedían trabajar el campo. Ella y su mamá nunca conocieron la causa y nunca se la preguntaron. Sus dos hermanos se habían vuelto ojos de hormiga desde que se fueron también a los Estados Unidos buscando seguir las huellas de su padre.

Quizás por remordimiento, quizás por lo que había conocido todos estos años su papá en aquellas tierras, quizás por el orgullo, pero; el papá de Alicia, al darse cuenta de la clase de pareja que tenía su hija: se prometió que haría lo que estuviera en sus manos para cambiar el destino que él había contribuido a formarle.

Así un día, para evitar la amenaza que se había vuelto Martín, para buscar hacer el futuro del par de nietos, y sobre todo, para pagar de alguna forma lo que nunca en los 17 años anteriores hizo por Alicia: El padre, la madre, los niños, y Alicia; tomaron las pocas cosas que pudieron cargar, no por valiosas sino por utilidad. Llegaron a la carretera y montaron al primer autobús que pasó, para establecerse en el primer lugar donde viera su papá lo que sólo él sabía venía buscando…

Completo ya, para estas fechas: 9 años de deambular por las carreteras de Los Altos de Jalisco. Tengo algunos paisajes preferidos, y lugares por los que he pasado más de cien veces. Aún encuentro cosas que no había notado antes y aún me sorprendo de ver cosas que he visto ya muchas veces. He sido testigo de la vida de estos pueblos. Unos más lento, otros más rápido, pero todos evolucionando y creciendo.

Entre esas cosas que al pasar te llaman la atención; hará aproximadamente 6 años: vi, a unos metros de la carretera casi frente a la gasolinera de Valle de Guadalupe: una casa de cartón, láminas y pedazos de madera, que había aparecido de repente ahí, como dicen que aparecen los hongos: un momento no hay nada, y al siguiente ahí están.

Dado que en esta región no es algo normal, fue algo que se me quedó rundido en la cabeza. Primero con la duda del tiempo que durarían allí. En un pueblo como lo es Valle de Guadalupe, no se aparece una casa así sin que se note. Mi duda era si los correría alguna autoridad o si algún sacerdote o grupo de vecinos vendrían a ofrecerles algo más digno para vivir. Bueno, pues no sé el por qué se quedaron, si era conveniencia, terquedad, orgullo o indiferencia por parte de los demás. El hecho es que al día de ayer, la casucha, ahora con varias secciones de lámina mejor acomodada y un poco ampliada: seguía en pie y en el mismo lugar.

La historia de Alicia, con la que comencé el relato: no es real, ni siquiera su nombre. Lo único que me consta es que la casa se apareció un día allí, y desde hace varios años, he visto a una muchacha, una señora mayor y un par de niños entrando y saliendo de esta armazón que muchos consideraríamos sólo basura, como si fuera un hogar.

Todos estos años de pasar por ahí, me llenaron de preguntas acerca de sus circunstancias tan especiales. Cuando algo así me sucede, no necesito conocer las respuestas correctas. Las más de las veces me formo historias con lo que yo mismo deduzco o invento para ir dando con los porqués. Cosa que me causaba a cada vez que pasaba: el girar el cuello hacia la dicha construcción para atrapar la mayor cantidad de pistas que redondearan de mejor forma mis historias.

Preguntas del tipo de: ¿Qué hacen para vivir? ¿Cuántos, quiénes y por qué viven ahí? ¿Qué los detiene de buscar una casa en renta, sobre todo que después de tantos años? La teoría de alguien en una mala racha perdía fuerza ¿Cómo conviven con la demás gente del pueblo? ¿Los niños van a la escuela? ¿La muchacha tiene novio, amigos? ¿Cómo se presenta “soy de la familia que vive en la casa de lámina y cartón a un lado de la carretera”?

Al ver el lugar que usaban como vivienda, armado además con cartones y cobijas: me preguntaba qué dirán ellos en esos días que nosotros nos quejamos del frío, del calor, de los zancudos, del fuerte viento o de la lluvia. Qué se sentirá llegar a un hogar lleno de agujeros sin luz, agua y quizás sin baño. Ese refugio de seguridad que se puede deshacer en cualquier día ¿Qué sueños y esperanzas guarda alguien que lleva años en esas condiciones? ¿Qué los motiva a levantarse, y qué pensamientos llevan a la cama antes de dormir? ¿Tendrán cama?

Hoy es 25 de mayo del 2011. Eran las 11:45 am cuando iba de paso por Valle de Guadalupe rumbo a San Julián. Venía renegando un poco con el radio y el tráfico. Al bajar al valle, se pierden la mayoría de las estaciones, y al ser zona urbana y con sólo dos carriles: el camino se vuelve largo si sólo vienes viendo la placa trasera de algún camión de carga. Levanté la vista hacia los trabajadores de la comisión de electricidad que reacomodaban cableado sobre uno de los postes de alta tensión. Mi primer pensamiento era que alguien le había chocado el poste y los cables se habían roto. Trataba de ver si el poste era nuevo y qué podían haber causado los cables con su caída (la cantidad de energía que transportan esos cables los convierte en uno de los objetos más mortales con los que convivimos día a día, apenas después de los automóviles). Buscaba también si había vidrios o pedazos de algún vehículo que hubiera chocado con el desprevenido poste. Acercándome cada vez más acabé por reconocer la zona. Vi una patrulla de policía estacionada a un lado de donde debería estar la casa de mis desconocidos amigos.

Un sentimiento de “ojalá no sea lo que estoy pensando” me poseyó. Adelanté la mirada y la regresé, todo esto sin ser consciente de lo que hacía. La casa no estaba en otro lugar, era exactamente ahí, a escasos 5 metros de donde los cables estaban siendo acomodados nuevamente; a donde había dirigido la mirada todo este tiempo para inventarme historias sobre sus habitantes.

Un rectángulo negro en el piso de 4 por 8 metros con alambres y escombros en bultos que no pasaban de 50cm de alto: es lo que había reemplazado la casa. Una cinta roja que acordonaba el área y una cámara de video en un tripié, quizás de algún noticiero de telecable: me provocaron, como hice tantas veces cuando la casa estaba en pié, inventarme historias de lo que ahí había pasado.

Esa gente dejó de existir, por lo menos para mí. Si hubo sobrevivientes, no hay razón para que vuelvan a ese lugar. Y si no los veo entrando y saliendo por ese hueco que tal vez llamaban puerta: no los reconoceré.

Esa gente no debió haber estado ahí, es una razón que siempre tuve, pero nadie hizo nada mientras hubo algo que hacer.

Siento rabia, y no estoy seguro contra quién. No se vale sólo estar enojado. En esa casa había niños, por lo menos una muchacha y una señora que aparentaba más de 60 años. Nunca vi si había algún hombre de la casa, pero aunque haya sido así; esa gente no debió estar ahí.

Por esa carretera pasamos miles de personas todos los días. Valle de Guadalupe cuenta más de 6000 habitantes, la mayoría los vimos. No sé si todos nos pasamos esperando que alguien hiciera algo, o si alguien siquiera lo intentó. No sé si el quedarse ahí fue decisión de ellos por estar cerca de su fuente de subsistencia, tal vez con los traileros que ahí pernoctan. No sé la verdad y quizás nunca la sepa. Sé que no se hizo lo suficiente por esa gente cuya historia, real o ficticia tanto me importó, y por la cual tampoco moví un dedo en su favor.

Siento rabia.

domingo, 23 de enero de 2011

42,195 metros dos meses después

Casi se cumplen 2 meses desde el día del maratón. Después de un merecido descanso, una buena gripe y unos dolores de rodillas; aún no puedo regresar a correr. Esa es una de las causas que, siendo hoy domingo: en vez de haber recibido al amanecer con el viento en la cara y la mirada en el horizonte; amanecí en la bicicleta fija y viendo la tele.

Pocas ideas me venían a la mente para escribir acerca de lo que fue la carrera. Y es que todo salió más o menos como lo esperaba, y no tanto. Pensaba, al principio de la aventura: que sucederían cosas extraordinarias, casi mágicas. Pensé que quizás saldría un relato épico. Bueno, no tiene nada de malo soñar.

Hoy por la mañana, estando en la bicicleta: me tocó ver una película que contaba la historia de Marilyn Bell, la primer persona en cruzar nadando 52km del lago Ontario. Cosa que hizo a los 16 años de edad, en el año de 1954, en el nada envidiable tiempo de 20 horas y 59 minutos.

Bueno, los que hicieron la película sí sabían de contar historias: El ánimo seguir una meta sin una razón suficientemente lógica, o cuerda. Los problemas inesperados que intentan boicotear el intento. Las ganas de abandonarlo todo cuando la razón se trata de imponer y te recuerda que hay un millón de lugares mejores al que estás en ese momento de dolor y cansancio. Y esa tontería que se te mete en la cabeza que te dice que tienes que terminar lo que te habías propuesto, para llegar al final en un lastimoso estado donde hasta la sonrisa de satisfacción incluye gestos de todas las caras que hiciste durante tu prueba.

Aún así; después de conocer su historia, y después de haber corrido los famosos 42,195 metros. Quedo seguro en mi idea: Cumplir con una meta de éste tipo: "es cosa de gente común"

Y a mí ¿Cómo me fue?
  • Tiempo oficial: 4 horas 20 minutos 11 segundos

  • Tiempo chip: 4 horas 18 minutos 45 segundos

  • Lugar en mi edad: 7

  • Lugar en mi categoría: 104

  • Lugar en mi rama: 207

  • Lugar en el evento: 318
Además de cansado, adolorido, medio acalambrado y, aunque aún no entiendo la razón exacta... muy contento. Además con un certificado, una medalla y un gatorade para recordarlo y probárselo al mundo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

42,195 meros. A una semana.

Tal vez el libro "El peregrino" de Paulo Coelho dice muchas cosas interesantes. Bien, pues entre todas esas cosas que dice, lo que se me quedó fue una frase que no tiene nada de extraordinaria, la repite varias veces cuando describe la aventura del camino de Santiago de Compostela: "El camino de Santiago era para la gente común"

Después de casi haber completado el entrenamiento para el maratón, y a una semana de que estemos ya preparando maletas para salir rumbo a Mazatlán: Recapacito en la idea de que cumplir con una meta así, es cosa de gente común. La parte difícil viene a ser el tener un plan de qué hacer paso a paso, y así hacerlo: paso a paso.

Resumiendo un poco lo que han sido éstos 4 meses desde que comencé a entrenar: Levantarme poco antes de las 6 de la mañana, vestirme, salir a correr como todos los días, y regresar a bañarme para estar listo para llevar a mi hija a la secundaria a las 7:30. Donde la parte difícil, tenía que ver con levantarme temprano, y, quizás un poco la constancia de hacerlo 6 días a la semana sin fallar. Cosa que en realidad no era difícil. Sólo había que levantarse un poco antes de las 6 de la mañana, salir a correr como todos los días y regresar a bañarme para estar listo para llevar a mi hija a la secundaria a las 7:30.

La idea de haber metido éste tema al blog, era pensando en que iba a ser una aventura digna de ser contada, y aunque no me arrepiento de ningún segundo gastado en éste entrenamiento, y aunque tal vez esté cantando victoria antes de tiempo; la verdad es que no fue la empresa monumental que llegué a imaginarme en un principio. Quizás lo que hay que decir de un entrenamiento para maratón: es que no hay mucho que decir.

Pero aprendí algo importante: Las cosas pueden verse mucho más grandes e impresionantes de lo que realmente son. Y todo, haciéndolo paso a paso, es mucho más fácil. No es que no lo hubiera sabido antes; es el hecho de haberlo comprobado.

Mi meta principal ya está cumplida. Conocer los propios límites es la mejor forma de conocerse uno mismo.

No, no creo que por algo así ya conozco mis límites. Lo que sí estoy seguro es que ahora me conozco mucho mejor de lo que era hace 4 meses. ¿Y qué se hace con éste conocimiento? Ahora que me conozco mucho mejor ¿qué sigue?

No sé, voy para Mazatlán a la semana que viene ¿se acuerdan? Vienen unos días de relajación y hedonismo de 24 quilates que no me dejan espacio para pensar en otra cosa.

sábado, 25 de septiembre de 2010

42,195 metros, razones

Esta idea de correr un maratón, si bien fue una decisión repentina, no es para nada nueva. Hace como 3 años, cuando corrí los 10 km de la Tepabril: me quedó el deseo de hacer algo más.

Fue por esas épocas que encontré en la internet entrenamientos para todo tipo de carreras. Comencé buscando qué hacía falta para mejorar mi tiempo en los 10km, y, como por no dejar; di un vistazo al entrenamiento del famoso maratón.

Como vi que lo de correr no iba por el lado profesional: dejé lo que había aprendido del entrenamiento de los 10km como parte de mi ya extenso acervo cultural. Y lo del maratón: como una de esas cosas que tal vez, algún día, iba a hacer. Y es que, tener una meta así, y cumplirla: me sonaba como algo que se veía bien en el currículum, como para poner la medalla en la sala y como para poder regañar a mis hijos cuando se quejaran de que algo estaba siendo muy difícil. Algo como buen tema para platicar o como para que mis amigos me admiraran aún más, si es que eso es posible.

Todos hemos oído de la gente que pone entre sus metas escalar el Everest. O los famosos “mochileros” que se van de viaje sólo con lo que pueden cargar en una mochila y la disposición de convertir un conjunto de tortuosas experiencias en una aventura para contar de por vida. Pero junto con la admiración que nos pueda causar una meta de éste tipo, también nos llega la pregunta ¿Para qué?

Duré más de dos años con la pregunta en la cabeza antes de creer que sé la respuesta.

Alguna vez oí en algún lado: que lo importante de la vida, está en acumular experiencias, no cosas. Que lo que se nos queda en realidad en la vida, y lo que contribuye a nuestra felicidad, en realidad es lo que hemos vivido y no el tamaño de la bodega de cosas que hayamos comprado.

He ahí parte mi respuesta, pero no es igual. Al pasar la meta: espero ser una persona diferente, espero dolor, espero cansancio, espero calor, sed y mucha fatiga. Pero también espero una sensación de satisfacción por esas cuatro horas de carrera y por estos cuatro meses de preparación. Y sin embargo, aunque correr un maratón es algo difícil; no tiene nada de importante. El mundo será lo mismo, mi ciudad, amigos y familia: serán lo mismo. Yo mismo, quizás un poco más flaco y con un poco más de condición física, pero, en esencia: todo seguirá siendo lo mismo ¿O no?

La verdad: espero que no. Y hay una palabra calve, que si tuviera algo de racional: le daría un poco de lógica a todo este embrollo: Misticismo.

martes, 24 de agosto de 2010

42,195 metros, tercera semana

Estoy comenzando con la tercer semana de un entrenamiento de alrededor de 16. Todo, hasta ahora va muy bien. Éste domingo me tocaron 24 km. Los corrí en dos horas y 26 minutos. Y, aunque no fue mucha la diferencia con la semana anterior: salí con un poco más de problemas: Rosado del lado interior de los muslos y con una amenaza de calambre cuando en mi casa llegué a sentarme. Y, aunque caminé con algo de dificultad durante la mañana del domingo: para hoy martes hice los 10 km sin problemas y en el mejor tiempo desde que comencé con ésta experiencia.

La verdadera prueba comienza ahora con la entrada a la escuela. Me tengo que levantar, correr 8 o 10km depende el día, bañarme y estar listo para llevar a mi hija la secundaria. A la cual entra a las 7:30.

Hoy ya es miércoles, correr 8 km ya no es la parte más difícil del día, es el segundo día que comienzo a las 5:30. Sólo espero que acomodar los horarios no sea tanto problema (sobretodo con los niños, ya que no se levantan tan temprano y no les da sueño hasta alrededor de las 11 de la noche).

Como novedades: Hay un par de señores de alrededor a mi edad que corren también todos los días, quizás también en entrenamiento. Anda también un hombre de más de 60 que corre bastante, aunque se ve un poco gordito. No sé si estaba más, o si de todos modos come más de lo que corre. En éste horario de la mañana, a eso de las 6: me encuentro también a unas señoras (a veces 2, a veces 3) que vienen por el camino rezando el rosario. Hace reflexionar en las razones que nos hacen hacer lo que hacemos, y en dónde preferimos estar y el por qué. Es decir: Cuando la mayor parte de la gente aún está dormida, habemos ya en la ruta de la Colosio: alrededor de 10 personas, y cada uno dueño de sus razones... Curioso éste mundo.

domingo, 15 de agosto de 2010

42,195 metros

La historia que me sabía: era de un señor que se llamaba Filípides, que cayó muerto después de correr desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. Y que la distancia entre éstas dos ciudades es de 42,195 metros. Ya revisando en wikipedia: me di cuenta que la historia real de los maratones es un poco más loca que la leyenda.

Hoy es domingo. Hace ocho días corrí mis ocho kilómetros de costumbre, pero; la tentación me ganó y me seguí con otros 4. Había estado mejorando mi tiempo sin ningún esfuerzo extraordinario, sencillamente me llegó una racha en la que había podido correr de forma más o menos estable.

Cuando me pasa que dejo de correr por un tiempo y comienzo a perder la condición física que tenía: al volver a correr, busco llegar a los tiempos que estaba haciendo antes de ser vencido por la flojera. Y cuando llego a recuperar lo que había perdido: me queda una sensación de deber buscar algo más. Más distancia, menos tiempo...

Hace ocho días, al terminar mi carrera: mi cabeza no descansaba. Al regresar a casa buscaría otra vez información de fechas, entrenamientos, precio de inscripciones. Estaba seguro que otra vez iba a desechar la idea. La otra vez me desilusionó la cantidad de trabajo, dinero y tiempo que se necesitaba para prepararse. No visualizaba la mejoría que me pudiera dar el entrenamiento, y hacer todo ese esfuerzo para intentar correr por alrededor de 4 horas y media, aparte de difícil, no me llamó la atención.

Ésta vez fue totalmente diferente. Me visualicé una meta y una fecha, y aunque seguía con la duda de poder siquiera completar una carrera de más de 2o km. tan sólo durante los entrenamientos: me decidí. Mis resultados durante el entrenamiento me darían ánimos o me bajarían de nuevo a piso firme.

Llevo entre unas rachas de correr continuo, y rachas de flojera, gimnasio, gripes y hasta un esguince de rodillas que me retiró de la Colosio por mes y medio: 5 años de deportista. Alguna vez corrí los 10 km. de la tepabril en 49 y medio sin ningún tipo de preparación. Un par de años después me estaba preparando para correrla y tratar de mejorar mi tiempo y fue que me vino el esguince (por cusa de una ola, no por correr).

Hoy corrí por primera vez en mi vida 22 km. como lo dice el entrenamiento, después de otros 34 que corrí durante la semana. Invertí en ésta semana: alrededor de 7 horas. Me estuve levantando entre 6 y 6:15 de la mañana. Todo el día de hoy anduve caminando raro y dolorido después de las 2 horas 15 que me costó la hazaña y me esperan otros 4 meses así. Me hacen falta por lo menos un par de tenis, un par de shorts y un par de camisetas para correr. Ahora mismo no tengo idea de dónde voy a sacar el dinero para el hospedaje y el viaje a Mazatlán (lo mejor sería si me puedo llevar a toda la familia). No tengo la menor idea de si la salud u otras cosas me den para terminar el entrenamiento. Pero hay algo de lo que estoy muy seguro; el entusiasmo que siento en éste momento es un lujo que muchos quisieran poder comprar. Y yo, que ya lo tengo: no lo pienso desperdiciar.

Así comienza ésta aventura. Mi meta: 3 horas 45 minutos, domingo 5 de diciembre, 6 de la mañana, Maratón pacífico, Mazatlán, Sinaloa.

domingo, 1 de agosto de 2010

Simón Díaz: Venezolano de oro

Hoy me desperté desde poco después de las 6 de la mañana. Anoche, las actualizaciones del Facebook y un vecino alegre y con varios decibelios de voz; me mantuvieron despierto hasta pasada la media noche. Hoy domingo, fue un ratón y su desvergonzada forma de comer lo que me abrieron lo ojos.

Meditando ante la duda de levantarme para correr o quedarme a ver la tele, ya pegado al as 9 de la mañana me encontré en el biography channel con el final de los días de Franklin. Lástima, me hubiera encantado conocer su historia un poco más, no sólo en el tiempo de la independencia, cuando ya rondaba los 70 años.

Después de varios intentos me animé y salí a correr. La carrera estuvo genial. Aunque no he hecho grandes cosas por aumentar mi condición física, la verdad es que he sido mas o menos constante como no lo había sido en vario tiempo. El viernes fue mi mejor tiempo y hoy no quedé a más de 5 segundos de mi récord. Llegué a casa y fui por mi merecida caguama para recuperar energías mientras recalentaba el desayuno o mientras me bañaba, lo que sucediera primero.

Por no tener otra forma más accesible de perder el tiempo: encendí la tele que seguía en el canal de las biografías. Ahora con la vida del que para mí había sido todo un desconocido: Simón Díaz.

No puedo hacer una biografía con lo que conocí de él en un programa de una hora. Hombre multitalentoso, carismático, amante de Venezuela y amado por Venezuela. Que no es que tuviera la visión para interpretar al alma del venezolano común, es que era su alma de un venezolano común.

Un cosechador de tonadas del llano de Venezuela, del enorme llano, del eterno llano. Tonadas muy parecidas al huapango mexicano que tanto me enchina la piel. Interpretado tanto por Plácido Domingo como por Caetano Veloso, los Gipsy Kings o por mí mismo.

Si tienes la oportunidad de ver la biografía, te la recomiendo mucho, tanto por cómo presentan su vida y su obra como por su hija que interpreta en poética manera lo que su padre no puede por el asunto del vituperio que significa la autoalabanza.

Si no puedes ver la biografía: busca su obra, no hay lugar para el arrepentimiento. Puedes comenzar googleando: Simón Díaz.

viernes, 23 de julio de 2010

Un gusano o medio gusano

Otra vez la comida. Ésta vez; duraznos.

Estamos a finales de julio y mi familia se va una semana a la casa de mi suegra. Tenemos un durazno en la banqueta y nos estuvimos esperando a que estuvieran maduros para poder disfrutar las mieles del esfuerzo de haberlo cuidado todos éstos años. Como ellos ya se van y el árbol se va a quedar solo por una semana; sabemos que los vecinos nos van a ayudar con la cosecha para que no tengamos esa preocupación al regreso.

Bueno, hoy que llegué a comer: mi mujer y los niños me recibieron con dos cubetas de la fruta y anécdotas acerca de la pisca; cómo les cayó uno en la cabeza al estar juntando otro, cómo caían y tenían que correr a alcanzarlos por el declive de la calle. En fin, al terminar mi comida; ya estaba decidida mi mente hacia mi postre. Me hice de tres, los primeros tres que probaría en éste año.

Después de lavarlos: fui a mi taller-estudio-rincón, tomé el libro que estoy leyendo y así reflexionaba y saboreaba entre letras y fruta recién cosechada. El tercer durazno estaba un poco aguado de un lado. Pensé en el palo y los golpes que habría costado llegarlo a la cubeta. Mientras continuaba leyendo y saboreando este que resultó el más jugoso de los tres: ciertas fibras entre la pulpa del durazno; exigieron mi atención. Eran blancas, muy parecidas al color de la pulpa, de un tamaño que no alcanzaba los dos milímetros, muy delgaditas. Pero lo realmente llamativo; era que se movían.

Mientras reflexionaba en éste nuevo tema: mastiqué inconscientemente un par de veces más lo que ya tenía en la boca. Pensé en los higos (alguna vez leí que para madurarse necesitan haber criado una larva de avispa en su inteior, ya que sus pistilos los tienen hacia adentro). Pensé en éstos pequeños seres que no conocen de cochinadas, excepto por lo que ellos mismos saben hacer. Pensé en sus entrañas y por alguna razón pensé en camarones. Pensé en las proteínas extra y en la cantidad de insectos que se dice son comestibles, en los gusanos de maguey que me prometí alguna vez probar. Y en el hecho de que ya la mitad de ese durazno estaba en mi estómago.

Quizás fue la prisa que no me dejó tiempo para saber si estaba tomando la mejor decisión, dado que la saliva ya estaba comenzando con el proceso de la digestión. Quizás el espíritu aventurero que me ataca de cuando en cuando, o quizás haya opiniones que crean que en realidad fue la mejor decisión para tal evento. El asunto es que en pleno uso de mis facultades mentales (sea lo que eso signifique), ese día, de forma totalmente voluntaria: me comí posiblemente uno o dos gusanos de durazno.

Por si las dudas y para mi descargo: la parte de durazno que todavía me quedaba: terminó sus días en el cesto de basura.